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Beholder Finales.

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Carl fue debidamente recompensado por su firme determinación y su lealtad a su trabajo.

El Estado había encontrado en él a su empleado ideal: alguien que no dudaba, que no sentía arrepentimiento y que no tenía ataduras. Carl fue seleccionado como Ciudadano Modelo Estándar en un nuevo experimento de clonación y, tiempo después, miles de clones de Carl comenzaron su labor. El Carl original murió durante el proceso, pero nadie vertió una lágrima por él porque no había lugar para la pena en el Maravilloso Futuro del Gran Estado. ¡Solo felicidad! ¡Solo fuerza y honor!

Carl siguió viviendo en su apartamento.

Al cabo de un tiempo, se volvió rico y pudo comprarse todo cuanto se le antojó. Pero por mucho dinero que tuviera y se mintiera a sí mismo, Carl nunca lograría levantar cabeza. Su vida no tenía sentido sin su familia. Echaba de menos las regañinas de Anna, el maximalismo juvenil de Patrick y la risa feliz de Martha. A Carl se le cayeron las paredes de su apartamento encima, quedando sepultado bajo el monstruoso peso de sus recuerdos y la culpa, y vivió deprimido y con tendencias suicidas hasta el final de sus días.

Carl y Martha cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país Sin embargo, la muerte de Anna sigue tiñendo de tristeza su nueva y satisfactoria vida. Carl aún trata de explicarle a su hija, y a sí mismo, por qué su madre no está con ellos. Lo que le ocurrió a Patrick también es motivo de profunda tristeza. A pesar del tiempo transcurrido, sus vidas siguen, en el fondo, carentes de sentido por todo ello.

Carl y Patrick cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Sin embargo, padre e hijo son terriblemente infelices. Las pérdidas sufridas han sumido en tristeza su vida. Y Patrick, que culpa a Carl de las muertes de Anna y Martha, nunca más ha vuelto a dirigirle la palabra a su padre.

Carl y su familia cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Ya nunca piensa en las vidas que se rompieron en el número 6 de la calle Krushvice. Bueno, casi nunca…

Carl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo.

Carl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo. Aunque la delicada salud de Martha fue objeto de constante preocupación, Carl y Anna pudieron pagarle el tratamiento y la risa feliz de Martha siguió brindando luz y color a sus vidas. Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y sus padres respiraron aliviados cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando recibieron la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegaron a saber qué fue de él.

Aunque la delicada salud de Martha fue objeto de constante preocupación, Carl y Anna pudieron pagarle el tratamiento y la risa feliz de Martha siguió brindando luz y color a sus vidas. Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y sus padres respiraron aliviados cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando recibieron la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegaron a saber qué fue de él.

Carl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo.

Carl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo. Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y sus padres respiraron aliviados cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando recibieron la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegaron a saber qué fue de él. Aunque al final se hicieron ricos y pudieron permitirse todo cuanto quisieron, la muerte de Martha fue un durísimo varapalo para Carl y su mujer y, con lo ocurrido a Patrick, todo resto de felicidad en sus vidas quedó borrado. Los dos pactaron en silencio no tener más descendencia. El mundo era, para ellos, demasiado cruel e injusto para los niños.

Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y sus padres respiraron aliviados cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando recibieron la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegaron a saber qué fue de él. Aunque al final se hicieron ricos y pudieron permitirse todo cuanto quisieron, la muerte de Martha fue un durísimo varapalo para Carl y su mujer y, con lo ocurrido a Patrick, todo resto de felicidad en sus vidas quedó borrado. Los dos pactaron en silencio no tener más descendencia. El mundo era, para ellos, demasiado cruel e injusto para los niños.

Carl y sus hijos cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Sin embargo, la muerte de Anna sigue tiñendo de tristeza su nueva y satisfactoria vida. Carl aún trata de explicar a sus hijos, y a sí mismo, por qué su madre no está con ellos.

Carl y sus hijos siguieron viviendo en su apartamento.

Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y Carl respiró aliviado cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando Carl recibió la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegó a saber qué fue de él. Carl entonces se aferró a Martha, que le ayudó a superar todo lo acaecido. Carl, que encontró en ella su fuente de felicidad, le devolvió todo su apoyo y afecto con amor infinito. Pero el triste destino que corrieron Anna y Patrick dejó un halo perenne de tristeza en la casa.

Carl, su mujer y su hija cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Ya nunca piensa en las vidas que se rompieron en el número 6 de la calle Krushvice. Bueno, casi nunca…

Carl, su mujer y su hijo cruzaron la frontera.

Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Su trabajo no le priva de la sonrisa de su hija, aunque a menudo busca un lugar recóndito en la biblioteca en el que llorar desconsoladamente sin que nadie le vea.

Gracias al esfuerzo de cientos y miles de personas como Carl Stein, la máquina del Estado siguió creciendo más y más.

El movimiento Nuevo Mañana desapareció y todos sus miembros fueron arrestados por traición. Algunos murieron en las minas, otros perecieron a causa de los castigos físicos a los que fueron sometidos y los demás murieron ejecutados. Sus débiles voces se apagaron bajo una cacofonía de lemas y consignas. Todo pensamiento de disidencia quedó extinguido, y la ciudadanía aprendió a no dudar, a obedecer sin reticencias y a no hacer preguntas innecesarias. Las tres máximas de la felicidad.

La chispa del movimiento Nuevo Mañana avivaron gradualmente las llamas de la revolución.

Una revolución que terminó acabando con el yugo del Sabio Líder. El desmantelamiento de la enorme máquina burocrática montada durante la dictadura llevó años, pero, al final, la gente pudo por fin dormir tranquila por las noches. La libertad de expresión y el derecho a la privacidad fueron algunos de los pilares básicos del nuevo gobierno democrático instaurado, y todos los funcionarios que siguieron abusando de su poder fueron arrestados y encarcelados en las mismas celdas que antes ocuparon los prisioneros políticos. Aunque la revolución se cobró también multitud de vidas inocentes, no podemos sino llegar a la conclusión de que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos, ¿verdad?

Los rumores de un gas que transformaba a la gente en patriotas sin personalidad y de armas de destrucción masiva alcanzaron el frente de batalla.

Los soldados de ambos bandos, presos del miedo, conspiraron conjuntamente y comenzaron golpes de estado. No obstante, una vez derrocados los gobiernos y anunciado el final de la guerra, los soldados perdieron el control de sus respectivos países. En ambos ejércitos se produjeron deserciones en masa que dejaron un reguero de caos, y unos saqueadores y bandidos lograron apoderarse de los arsenales armamentísticos de ambos países y tomar el mando. Por desgracia, a causa de los cambios constantes de gobierno, la economía de ambos países no ha mejorado y el desempleo, la sobrepoblación y la hambruna siguen establecidos en niveles de epidemia.

Sorpresivamente, los dos países se devolvieron la pelota y no recurrieron a la "ultima ratio".

Ambos bandos fueron temerosos de usarla. Pero ello no hizo sino acrecentar el temor y la incertidumbre de que el enemigo pudiera utilizar en cualquier momento las cabezas nucleares. Ello provocó la paralización de toda operación y actividad militar. Varias décadas después, los dos países firmaron un renuente tratado de paz. Ambos países lograron la conversión económica, aunque no de forma inmediata. Sin embargo, ninguno de los dos cesó ni zanjó del todo la búsqueda de enemigos externos…