Carl, su mujer y su hija cruzaron la frontera.
Carl, su mujer y su hija cruzaron la frontera. Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Ya nunca piensa en las vidas que se rompieron en el número 6 de la calle Krushvice. Bueno, casi nunca…
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