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FinalesCarl y su mujer siguieron viviendo en su apartamento, y Anna encontró trabajo.Carl y su mujer siguieron viviendo en su apartamento, y Anna encontró trabajo. Al cabo de un tiempo, se hicieron ricos y se compraron todo cuanto se les antojó. No obstante, nunca más fueron felices. Nunca consiguieron superar el fallecimiento de Martha, y el infausto destino de Patrick acabó con toda esperanza. Los dos pactaron en silencio no tener más descendencia. El mundo era, para ellos, demasiado cruel e injusto para los niños.FinalesCarl, su esposa y su hija siguieron viviendo en su apartamento y Anna logró encontrar trabajo.Carl, su esposa y su hija siguieron viviendo en su apartamento y Anna logró encontrar trabajo. Aunque la delicada salud de Martha fue objeto de constante preocupación, Carl y Anna pudieron pagarle el tratamiento y la risa feliz de Martha siguió brindando luz y color a sus vidas. La vida de Patrick, por desgracia, no cambió a mejor, y su familia anheló hasta la extenuación su maximalismo juvenil y sus sueños de triunfo.FinalesCarl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo.Carl y su familia siguieron viviendo en el apartamento y Anna encontró trabajo. Aunque la delicada salud de Martha fue objeto de constante preocupación, Carl y Anna pudieron pagarle el tratamiento y la risa feliz de Martha siguió brindando luz y color a sus vidas. Sin embargo, la actitud hostil de Patrick alcanzó cotas insoportables, y sus padres respiraron aliviados cuando se alistó en el frente de batalla. Ese alivio quedó transformado rápidamente en horror cuando recibieron la notificación de que Patrick había desaparecido en acción. Nunca llegaron a saber qué fue de él.FinalesCarl y su familia cruzaron la frontera.Carl y su familia cruzaron la frontera. Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Ya nunca piensa en las vidas que se rompieron en el número 6 de la calle Krushvice. Bueno, casi nunca…FinalesCarl, su mujer y su hija cruzaron la frontera.Carl, su mujer y su hija cruzaron la frontera. Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! La salud de Martha mejoró considerablemente gracias al cálido clima y nunca más perdió su encantadora sonrisa. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Ya nunca piensa en las vidas que se rompieron en el número 6 de la calle Krushvice. Bueno, casi nunca…FinalesCarl, su mujer y su hijo cruzaron la frontera.Carl, su mujer y su hijo cruzaron la frontera. Al otro lado de ella encontraron rostros alegres, calles limpias y preciosos cielos azules. En el momento en que dejaron de preocuparse por sus vidas, se dieron cuenta de que no solo era posible vivir sin supervisión permanente, ¡sino que era también liberador! Patrick se graduó en la universidad y se convirtió en un gran arquitecto de casas cómodas y bonitas. Nunca se atrevió, no obstante, a diseñar un edificio de apartamentos. La familia logró ahorrar lo suficiente para abrir una modesta cafetería que Anna regentó. A Carl le sirvió su experiencia previa en lo que a catalogación y observación se refiere y es, en la actualidad, el mejor bibliotecario del país. Su trabajo no le priva de la sonrisa de su hija, aunque a menudo busca un lugar recóndito en la biblioteca en el que llorar desconsoladamente sin que nadie le vea.