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No hace falta que lo digas, ¡ya lo sé! Me enamoré de Emma como un tonto en el preciso momento en que posé mis ojos sobre ella, y desde entonces he…
No hace falta que lo digas, ¡ya lo sé! Me enamoré de Emma como un tonto en el preciso momento en que posé mis ojos sobre ella, y desde entonces he sufrido.