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Una vez, llevé algunas peras a casa para mi hijo más pequeño. Las había conseguido comerciando en el mercado. ¡Y ese borracho sinvergüenza se bebió…
Una vez, llevé algunas peras a casa para mi hijo más pequeño. Las había conseguido comerciando en el mercado. ¡Y ese borracho sinvergüenza se bebió una botella de licor casero entera y se las comió todas!