Textos
Recuerdo el día que tu madre y yo fuimos a la costa. Todo cambió cuando naciste, pero en ese entonces todavía teníamos una costa que no había sido…
Recuerdo el día que tu madre y yo fuimos a la costa. Todo cambió cuando naciste, pero en ese entonces todavía teníamos una costa que no había sido envenenada por el combustible de los buques petroleros militares hundidos. Sin cadáveres quemados de jóvenes soldados, tanto nuestros como de los boreanos, que murieron en esa guerra sin sentido. En ese día soleado, tu madre y yo bebimos tres botellas de vino, nadamos hasta que se puso frío, y luego nos calentamos en los brazos del otro bajo una gran manta de lana. Recuerdo claramente ese día, como si hubiese sido ayer. Porque el día que te concebimos es el segundo día más feliz de mi vida. El primero es el día en que naciste.