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Cuando comenzó la revolución, era aspirante a actor de teatro. Por lo general representaba papeles pequeños; la experiencia más humillante que jamás…
Cuando comenzó la revolución, era aspirante a actor de teatro. Por lo general representaba papeles pequeños; la experiencia más humillante que jamás tuve fue tener que representar a un cadáver durante tres horas. Visto ahora parece irónico, ¿no?