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En las manos de DeSalvo, las torres Heimdall se esparcen por todo el país. Pero no solo forzaron a la gente a obedecer; de vez en cuando transmitían…
En las manos de DeSalvo, las torres Heimdall se esparcen por todo el país. Pero no solo forzaron a la gente a obedecer; de vez en cuando transmitían una única emoción en toda su potencia: el más puro horror.