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Pero este no es el final, ¡es solo el principio! Todavía quedan tantos lugares en el mundo donde aún pueden elevarse torres Heimdall hasta los cielos…
Pero este no es el final, ¡es solo el principio! Todavía quedan tantos lugares en el mundo donde aún pueden elevarse torres Heimdall hasta los cielos y tantos países que aún no conocen a Evan Redgrave.