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Comienzan a caer gotas de lluvia desde el cielo, amortiguando tus pasos y permitiéndote escapar sin que te descubran. Está claro que el laboratorio…
Comienzan a caer gotas de lluvia desde el cielo, amortiguando tus pasos y permitiéndote escapar sin que te descubran. Está claro que el laboratorio del científico no está aquí, así que no hay motivo para regresar al cobertizo.