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Ayer se produjo otro caso de brutalidad policial. El camarada Schimmer fue fusilado sin recibir un juicio justo en el exterior de una comisaría de…
Ayer se produjo otro caso de brutalidad policial. El camarada Schimmer fue fusilado sin recibir un juicio justo en el exterior de una comisaría de policía a la que acudió para conocer el estado de su esposa tras su detención y que le fuera negado todo contacto con ella. La policía ya no es una rama de la ley destinada a protegernos. Se ha convertido en una herramienta para amenazar a la gente. No obstante, su nuevo rol se ha vuelto en su contra, ya que han perdido la confianza y el respeto de los ciudadanos, lo que ha provocado un aumento de la actividad criminal. Esto, como cabe esperar, no le importa lo más mínimo al Estado. Para nuestros líderes es más peligroso un cónyuge que se preocupa por su pareja, dónde va a parar.